Crítica: Toradora!

Yo siempre he sido un realista, o por lo menos es el camino que he intentado emprender, porque cuando eres consciente de algo malo en particular que te puede pasar, la sorpresa será menos gorda y tú más precavido. Por eso, creo que el género del thriller me fascina tanto: si me quedo con Juego de Tronos como una serie predilecta, es por lo coherente que sucede en cada paso que dan los personajes del universo; si me quedo con “El Caballero Oscuro” como otra película predilecta, es porque no estoy viendo una película únicamente de Batman, sino de un hombre con dudas y una serie de acontecimientos que o bien te los tragas, o bien te jodes.

Después de que mi novia me recomendara “Toradora!”, empecé a ver el anime sin mucho interés y al principio, la juzgué de ser una comedia romántica y juvenil muy explotada. Algo parecido me pasó en su momento con “Madoka Magica”: un cliché que nos es presentado a modo de introducción… y conforme avanzas, te das cuenta de que no tiene absolutamente nada que ver con lo que pensabas al empezar.

Si hay algo que “Toradora!” hace extremadamente bien, es el acercamiento y el trato tan elegante y a la vez duro que tiene con sus personajes. Es posible que por la exageración satírica de ésta serie, a algunos les cueste empatizar del todo con ellos… pero dejad que os diga algo: éstos momentos exagerados e increíbles se vuelven precisamente creíbles cuando se ponen serios y charlan, cuando exponen sus dudas, cuando nos recuerdan que más allá del humor japonés al que tan acostumbrado estamos, nos están hablando de muchas más cosas.

¿De qué cosas, os preguntaréis? De la familia, de la importancia que puede tener en las personas (estemos o no de acuerdo); de la amistad y del amor, desde luego (como toda buena historia, bajo mi punto de vista); y más allá, del futuro, de los sueños que tenemos y de la felicidad que nosotros mismos podemos construirnos. “Toradora!” nos habla de conocerse a sí mismo, de ver más allá de lo que conocemos y de explorar nuevos horizontes conociendo personas y afrontando problemas del día a día: un amor en el colegio, la falta de un padre en nuestras vidas, cómo llevar nuestro futuro estudiantil o laboral, …

Dejad que os diga algo: hace mucho tiempo que no me enamoro tanto de un personaje femenino en obra escrita alguna (porque sí, el cine también es escribir) como me he enamorado de Taiga. Si me paro a pensar en “Sakurasou No Pet Na Kanojo” (mi anime preferido a nivel enteramente emocional), el primer recuerdo que me viene es pensar en el desarrollo de Nanami (es sólo un apunte y no quiero ahondar en él; lo haré en una futura review, seguramente); aquí, me sucede exactamente lo mismo con Aisaka. A lo largo de veinticinco episodios con muy poco relleno (de hecho, me parece poco para algún que otro fallo que os comentaré adelante) del anime, Taiga nos muestra una faceta muy clara que no parece estar dispuesta a cambiar… y poco a poco, te das cuenta de que como los demás, está aprendiendo y está cambiando su perspectiva, y es mucho más fácil encajar con ella cuando nos presenta sus dudas, cuando parece flaquear y se quiere venir abajo.

Un sentimiento que me parece muy bien representado también es el de la furia: en las escenas de acción o de pelea (que no os spoilearé),  el dibujo parece cambiar radicalmente y muestra a los personajes hechos polvos. Valga la redundancia: un recordatorio de que la estética “kawaii” que estamos presenciando es mera fachada cuando hay temas mucho más importantes detrás. El uso de colores, de la música (que a pesar de no destacar por su nivel complejo, sí que lo hace por lo bien integrada que está en la obra) y, por supuesto, el maravilloso ritmo que mantiene el anime en todo momento – o en casi todo momento.

Esto me permite encadenar directamente con lo malo que le veo. Os diré otra cosa: a mí me han enseñado a redactar una opinión o una afirmación empezando siempre por lo menos importante para mi argumentación; es decir, en éste caso, tendría que haberlo hecho con lo negativo, que es bajo mi punto de vista escaso y que no… destiñe el tono de ésta maravillosa obra. Y es que “Toradora!” tienda a olvidar algunos temas que podría haber exprimido mucho más, como el tema del padre de Taiga que, a pesar de quedar bien zanjado en la fiesta escolar, no lo está del todo en un nivel mucho más general.

No es el único punto en el guión que no está bien explicado, pero no voy a dar mayores detalles por una razón muy particular. ¿Queréis saberla? Bien: soy una persona difícil de hacer llorar, y creedme de corazón que estoy intentando ser lo más objetivo posible, pero creo que me estoy dejando llevar demasiado por lo que siento hacia “Toradora!”, y no me arrepiento ni un solo ápice de ésto. Al menos, bajo mi percepción a lo largo de estos veinticinco episodios de puro gozo, éstos problemas mínimos no han desentonado para nada los temas sutiles (y no ambiguos) que el anime trata: están ahí, sí, y tal vez hacen que la obra no sea perfecta… pero a la hora de la verdad, al tener que pensar en todo lo que me han contado y transmitido, he roto a llorar y en lo último en lo que puedo pensar es en éstos pequeños tropiezos.

No me queda mucho más que añadir respecto a éste anime. Tengo que decir que a pesar de que amo la animación (japonesa), no soy una persona extremadamente pegada a las series; siempre prefiero un buen film como “Perfect Blue” o cualquier obra de “Studio Ghibli”. No obstante, “Toradora!” pasa al tercer puesto de mis series de anime preferidas (a nivel puramente emocional), por encima de “Lain”, por encima de “Madoka Magica” o de “Paranoia Agent”, por encima de un sinfín de animes que han pertenecido a mi infancia y que amo con locura… y es que, ahora mismo, en éste momento de mi vida, “Toradora!” me ha hecho un bien que no soy capaz de describiros. Me ha hecho pensar en muchas cosas y emocionarme como un crío. Gracias, Ryuuji, y gracias, Taiga, por hacerme pasar dos de los mejores días de toda mi vida frente a una pantalla… y es duro decir adiós después de haber empatizado tanto, pero una buena historia debe tener un buen final. ¡Y creedme, “Toradora!” lo tiene!


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s