Crítica: Akame Ga Kill

Confundir el género de la acción con términos fantásticos o sobrenaturales es algo que suele suceder. Es así como “Juego de Tronos”, sin estar sobrevalorada, está más bien incomprendida: porque a pesar de hablar sobre la guerra y de mostrarla, a pesar de contener ritmo muy bien medido en lo que a espectacularidad se refiere, sabe lo que es (durante sus seis primeras temporadas) y se aprovecha de su diálogo y no de sus recursos impresionantes para contar su historia.

Os doy un ejemplo un tanto radical, que poco tiene que ver, pero con “Akame Ga Kill” me sucedió algo similar. En un principio, pensaba que sería el típico anime de pelea que contaba poco más que una animación holgada y currada, como lo es “Shingeki No Kyojin” (tengo una crítica en mi perfil si os interesa). No obstante, me topé con una grata sorpresa y una serie japonesa que ni de lejos me parece tan mediocre como lo era éste ejemplo que os he dado.

Vayamos paso por paso: ¿qué es para mí “Akame Ga Kill”? Un anime de espionaje, de asesinato, de pelea y de una enorme guerra, sí. Creo que no podemos obviar la realidad, dado que gran parte de la serie se encarga de mostrarte combates largos que fácilmente podrían recordar a animes como “Saint Seiya” o “Naruto”. No obstante, Akame Ga Kill consigue algo enteramente nuevo.

A pesar de la acción frecuentemente presente, consigue desarrollar a sus personajes a base de diálogos; no lo hace de forma tan detallada como “Cowboy Bebop”, pero sí que consigue hacernos empatizar con todos ellos y cogerles cariño. Conocemos sus principios, sus deseos, sus temores, y todo se va desarrollando poco a poco a medida que pasan los episodios. Ésto no sucede de cualquier manera; ésto sucede gracias a conversaciones que, sean más largas o más cortas, tienen un propósito de ser y cuentan algo interesante.

No esperéis encontraros con un nuevo “Death Note” o “Serial Experiments Lain”, o con precisamente, como decía ahí arriba, con “Juego de Tronos”; no tienen absolutamente nada que ver. No estamos ante un thriller psicológico; estamos ante un anime de acción que aporta algo nuevo a su género.

Tiene fallos, por supuesto, y no en todo momento es impecable: hay algunos agujeros de guión, algunas secuencias que no se tragaría ni la persona más incrédula de la Tierra, y no cuenta con una solidez digna de llamar “brillante”. No quiero ponerme a enumerar en detalle todo lo que engloban éstos apartados, a pesar de que sea una crítica, porque como de costumbre cuando escribo en mi blog personal, no lo creo menester. Sin embargo, os puedo asegurar que no es una serie brillante ni muchísimo menos; es muy buena, y como digo, aporta algo nuevo tanto al género como al anime.Vedla si teníais la espinita pendiente; a lo mejor os gustará, y a lo mejor no. Esto es como todo: lo que a fin de cuentas importa no es lo que transmita la película, sino lo que nos transmita a nosotros. El objetivo de un director sosteniendo la cámara puede ser uno, y lo que nosotros sentimos, idealizamos e imaginamos puede ser algo completamente distinto. Una pequeña y sutil diferencia entre objetividad y subjetividad.

Aprovecho para contaros secuencias que me han parecido brillantes: en primer lugar, las muertes. He oído muchas quejas respecto a ésto. “Juego de Tronos” es conocida precisamente por “matar a todos sus personajes”, cuando lo que realmente sucede es que todos ellos son vulnerables y ninguno está a salvo. En “Akame Ga Kill” sucede lo mismo hasta su ultimísimo episodio.

Uno tras otro, los personajes que conocemos y con los que nos encariñamos van cayendo en escenas dramáticas y emocionales, que a lo mejor a veces rozan lo moñas, pero que consiguen un efecto importante: quedarse en la mente y en el pecho del espectador. Inclusive al final, cuando Tatsumi muere (para mí, la mejor parte de todo el anime), te deja una sensación fría, de no saber qué pensar, o qué sentir; un vacío. Y ése es precisamente el objetivo de “Akame Ga Kill”: al principio, lo tienes todo; esperanzas, ilusiones y posibilidades… ¿y qué queda al final cuando la guerra termina y la serie concluye? Nada. No queda absolutamente nada.

Es una percepción un tanto devastadora, pero muy loable y muy bien llevada a cabo. Tatsumi aprende de sus errores, y de las proezas y fallos de sus amigos, para al final quedarse en la nada. Tal vez no en el olvido (o tal vez sí), pero en la nada al fin y al cabo: da su vida y las venas le petan. Punto, no hay más vuelta de hoja. Y si alguien es incapaz de digerirlo, entonces que no vea “Juego de Tronos”.


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