Crítica: Boku No Hero – Academia

Cuando hablo de DC Comics o Marvel, y me meto con las cosas reguleras, pasables o interesantes (nunca rozando lo malo) que producen, siempre tengo en mente dos grandes motores como lo fueron “The Avengers” o la trilogía de Batman filmada por Nolan (en especial “The Dark Knight”). No soy un fan de éste subgénero de héroes y superhéroes y a pesar de ello, me he visto la mayor parte de películas que han salido para poder tener una opinión concreta y unos valores que ofrecer a mis lectores.

Así pues, del mismo modo, no soy un fiel fan de los “shonen”: es cierto que hay grandes excepciones como “Dragon Ball” o “Death Note”, y éstos son, claro está, grandísimos ejemplos en mi lista (y de los más altos en cuanto a peldaños se refiere), pero no significa que me apasione el género en sí. “My Hero Academia” o “Boku No Hero” ha conseguido romperme, como estos anteriores ejemplos, los esquemas en muchos sentidos.

Quiero empezar diciendo que ésta crítica va dirigida hacia los 13 primeros episodios, ya que todavía no he visto la segunda temporada (que por cierto dura casi el doble). Apunto que tengo unas ganas inmensas de proseguir con Deku, Uraraka y compañía en pantalla, y que probablemente lo haga en estos próximos días.

He leído maravillas acerca del desarrollo de la serie, en especial en su segunda temporada, y tengo que decir que me lo creo enteramente. Aunque “Boku No Hero” es un ejemplo de simplicidad y en parte falta de originalidad, puesto que es lo que es y tampoco podemos esperar un “Inception” o un “Serial Experiments Lain”, por lo menos, ésta serie, éste anime hace algo extremadamente bien, y aporta algo nuevo no sólo a los shonen, sino al anime en general: un elenco de personajes muy pulido e interesante.

“Boku No Hero” se enfrenta a un gravísimo problema: presentar una serie de personajes muy numerosos en un espacio de tiempo muy limitado (13 episodios, como decía). ¿Queréis saber lo mejor de todo? Afronta ésta piedra en su camino casi mofándose de ella. Con una o dos frases, “Boku No Hero” se encarga de presentar a todo el elenco rápida y efectivamente, sin preocuparse en desarrollarlos todavía porque estaría fuera de lugar, o en mostrarnos su pasado; simplemente, expone a sus personajes y te enuncia lo que está por venir en futuras temporadas.

Ésto supondría un problema de no despertar el interés en el espectador, pero todos (o casi todos, si quiero ser más imparcial) y cada uno de los personajes despierta interés. Aquí entra en juego la importancia de lo visual: gracias a unas estéticas impresionantes, a unos diseños muy llamativos y a unas características muy concretas y diferentes las unas de las otras, la gran mayoría de los personajes consigue quedarse en nuestra mente. Tal vez cueste recordar todos los nombres, en especial siendo nosotros occidentales, pero estoy más que seguro que todas las apariencias físicas se grabarán en nuestra mente.

Así es como debe funcionar una primera temporada; a modo de introducción si tu objetivo es desarrollarlo todo tranquilamente en futuras entregas. Por daros un ejemplo, la mayor excusa de los defensores de “Attack on Titan” (de su primera temporada, la cual me parece mediocre) es que los 25 episodios son sólo una introducción. Lamento decir que eso no es un motivo para la superficialidad de todos sus personajes (a excepción de Armin): distintos frentes son abiertos y luego se quedan en el olvido. Los personajes no respiran como tal, sino que son utilizados como herramientas para avanzar la historia, y ésto resta mucha credibilidad (en cuanto al guión). Sólo digo ésto a modo de ejemplo; tenéis mi opinión sobre “AoT” en mi perfil.

“Boku No Hero” logra precisamente lo contrario: presenta una gran serie de personajes, y ya en sus primeros 13 episodios les ofrece a cada uno cierto momento de gloria. Tal vez no relevancia, tal vez no profundidad, pero poner estos patrones en pantalla tan pronto y en una serie que empieza de modo modesto (y no mediocre) sería sobrecargar un guión cuyo objetivo es tomarse las cosas con calma.

Es cierto que podría habérsele pedido algo más; es cierto que está lejos de ser brillante, sublime o perfecta, puesto que un shonen es lo que es, y pocos ejemplos como “Death Note” nos demuestran qué se puede realmente hacer en una pantalla dirigida a la juventud, pero por lo menos, “My Hero Academia” logra algo distinto a los demás shonen y crea un dignísimo interés por lo que está por venir.

Siempre habrán detractores acerca de grandes obras como éstas que hacen que el anime no se quede estancado en bodrios como “Hajimete No Gal”. Es una indigna situación que funciona así en toda industria y en todo medio de comunicación. Si pasa en el cine real, ¿por qué no iba a suceder en el dibujo japonés?


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