Crítica: Mirai Nikki

A petición de un usuario de Filmaffinity, el señor Ángel, voy a hablaros hoy de un anime que me encantó en su momento y que creo que ha envejecido bastante bien estos seis años. Es evidente, viendo la nota que le atribuyo y comparando con otras grandes obras del dibujo animado japonés que no tienen por qué tener mucho que ver como Madoka Magica o Paranoia Agent, que no es mi anime preferido, pero que es uno que me gusta mucho de lo que un intermedio en una nota sobre 10 puntos dictaría.

Mirai Nikki es un proyecto envalentonado que toma ciertos riesgos a lo largo de su desarrollo y que no siempre sabe explotarlos, pero que en ocasiones puede buscar a perturbarte realmente. Puede ofrecerte personajes pedorros como Yuno o Yukii, quienes, por mucha locura o mucha cobardía en sus mentes, no tienen por qué caernos bien. Y no exagero si digo que a mí se me hicieron difíciles de soportar, pero tampoco creo que la obra esté intentando hacerte empatizar con ellos a todos los niveles…

Creo que Mirai Nikki te intenta ofrecer ciertos matices emocionales cuando es necesario. Por ejemplo, y sin entrar en detalles para evitar los spoilers, el trasfondo familiar de Yuno o la relación de Yukii con sus amigos, la cual tiene un desenlace digno de mención que creo que muchos de los que hemos visto el anime deberíamos considerar cuanto menos chocante.

Sin ir más lejos: sus personalidades exageradas no entran en la coherencia… logística… y aun así, hubo más de un momento que supo llegarme, y no necesariamente porque tuviera música triste de fondo, sino porque el anime me hacía sentir el viaje del personaje y me hacía inquietarme por él con su punto más fuerte: los personajes secundarios (que tampoco consideraría secundarios teniendo en cuenta que el juego de supervivencia es entre doce personas).

Yukii y Yuno pueden ser tediosos e insufribles, y pueden haber ciertas escenas forzadas o avances en la trama que no vienen a cuento, e inclusive trampas emocionales que no llevan a nada, pero Mirai Nikki consigue muy bien transmitir el rollo “thriller psicológico”; y creo que lo logra de la manera más brillante posible a través de personajes con mucha mayor humanidad que los dos protagonistas, como, desde mi punto de vista, lo son Ninth, Fourth y Nisijima.

Sí, señores, amo a los detectives en Mirai Nikki.

La personalidad de estos personajes es de por sí fácil de captar y se comportan mayoritariamente como personas “normales” y civilizadas. Nisijima es un joven detective un tanto intranquilo y temerario, mientras que Fourth es más reposado y calculador, y Ninth, bueno… está como una puta cabra. O por lo menos, eso nos hace creer el anime hasta que el desarrollo empieza a surtir efecto y vemos cómo cada uno de los personajes empieza a involucrarse seriamente en el juego hasta el punto de inquietarnos por ellos.


Al final, Mirai Nikki no es un simple juego de supervivencia en el que Yukii y Yuno son “guays”; es una putada trágica que ver, porque no estamos viendo a nuestros personajes preferidos hacer heroicidades. ¡No! Estamos viéndolos cometer asesinatos, traicionar a sus amigos, luchar por sus familias y sus seres más queridos dándolo todo, incluso si eso significa la muerte de otros.

Y simplemente, en ese aspecto, Mirai Nikki es brillante, porque despierta un lado muy ético y moral; un curso digno de la Teoría del Conocimiento, que haga que el espectador se haga preguntas. El ejemplo más próximo de una obra escrita que tengo en mente es “Dragon Age: Inquisition”, donde el videojuego te ponía en una situación que pocos autores tienen el coraje de proponer: ¡tenías que elegir entre matar a un soldado moribundo o dejarlo sufrir! ¡Y no te estaban diciendo que alguna fuera mejor que la otra, no! ¡Te estaban poniendo entre la espada y la pared y ofreciendo un dilema que te hacía sentirte como un imbécil y un cretino hasta el fin del título!

O a lo mejor soy un exagerado, pero así lo percibo yo. Y así percibo también Mirai Nikki.

¡En Mirai Nikki, matar a un crío parece algo incluso corriente! Y algunos podrían quejarse de que “es fácil considerando que estamos hablando de un juego de supervivencia”, ¡pero no lo es! El anime coge riesgos dignos de aplausos y no es necesariamente brillante en cuanto a su guión, pero sí en cuanto a su filosofía y a sus preguntas que él mismo responde de forma directa, pero que aun así deja al espectador pensar.

En fin, me estoy excediendo.
Hablar del dibujo y de la animación de Mirai Nikki sería… hablar de más, porque aunque no hace nada del otro mundo, son apartados que destacan por su eficacia, así como la música (el puto Here With You). Lo que puedo concluir para no alargar demasiado esta review, es que es un anime digno de ver, uno que rompe ciertas barreras haciendo algo nuevo y arriesgándose a no ser políticamente correcto, y eso me gusta en una obra.

Como siempre, cualquier tipo de deseo de discusión o de hacerme saber algo, podéis escribirme un mensaje privado y responderé en la mayor brevedad posible.


Siempre habrán personas que dirán que Attack on Titan es mejor que Death Note y, por supuesto, lo mismo pasaría con Mirai Nikki, aunque a nivel de complejidad, estas dos últimas estén a años luz de diferencia puesto que Death Note es probablemente el mejor anime psicológico jamás realizado y, según todos, está sobrevalorado mientras que a Attack on Titan hay que comerle la…


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